Un concierto obligado
(mera therapy)
Un 17 de Octubre de hace pocos, se me antojó de nuevo colocar la despensa. Cada cosa en su sitio, cada sitio con su cosa.
Engañéme otra vez a mí y a muchos de los míos con celebrar tal acontecimiento.
Lo preparé todo; un mariachi; la banda de barrial; un cura que baila sevillanas; comida, para ellos; aguardiente también para mí; guitarras, timples; risas; fiestas y mucho hijoeputa también; boleros, sones, isas, folías ... meadas y demás.
Celebraba que la despensa iba a tener comida y golosinas.
Pero levantéme el 18 muy temprano en la mañana y no pudo ser.
¿Pero no estabas celebrando anoche que ibas a colocar la despensa?, ¿como es que estás por aquí de nuevo?.
_ ...¿ A que lo pasamos bien?-. Yo pregunté mientras me provocaba al tiempo e intentaba esquivar mi sonrojo pasajero.
A la vuelta del baño entré en la calle y monté en mi mula sin despedirme. Comencé la ronda .
A cosa de dos hora y media, poco mas, ya era noticia; la noticia y yo por lo bien que organicé mis actos. No recuerdo bien si me di pena o me la dieron, pero lo cierto es que legalmente estaba autorizado para hacer lo que me saliera de mis reverendos.
En fin, que lo seguí celebrando a mi manera y no coloqué la despensa. Y como me acordé ahora pues ... , como que lo estoy escribiendo y descojonando y además es día 17 de Octubre, que cojones.
Ansina se enseña mi danza a bailar.