SI ME VEIS MIRANDO LEJOS

Si me veis mirando lejos
abrazado a la guitarra,
es que voy sobre la mar
sin aire, ni cielo, ni agua.

Y cuando miro el oscuro
madero de la guitarra,
seguro es que voy rezando
por una Patria lejana.

Mi mano en el diapasón
se afirma como una zarpa.
Es que voy gritando cosas
que me dicta la guitarra.

Cuando inclino la cabeza
para esconder una lágrima,
estoy viviendo y muriendo
lo que ordena la guitarra.

Universo de seis cuerdas,
y un simple nombre: guitarra
caminando por el mundo
al corazón aferrada.

Si me veis mirando lejos
abrazado a la guitarra,
es que voy sobre la mar
sin aire, ni cielo, ni agua.

Atahualpa Yupanqui

Tengo un conuco rodeado
de bella palma en el monte
donde cantan los sinsontes
lindos trinos modulados,
allí la natura a formado
el mas bonito vergel
y las flores dan la miel
mas dulce que se ha probado.

Guajira, ven a gozar,
guajirita, ven a gozar.

Nunca se nota tristeza
allá en mi verde campiña
donde la caña y la piña
a la tierra dan riqueza.
Allí la naturaleza
regó toda su hermosura
y todo el que lo ve jura
que allí el paraíso empieza.

Lucen las matas al cielo
en el centro del batey
una mata de mamey
que es orgullo de mi suelo,
a su sombra yo suelo
por la tarde descansar
y me detengo a mirar
la sombra que tiende el velo.

Después que la tarde muere
me acuesto en la choza mía
esperando el nuevo día
que feliz alegre llegue,
y mientras duermo prefiere
mi fiel perrito trabuco
cuidar de todo el conuco
porque es lealtón y me quiere.

Guajira, ven a gozar
guajirita, ven a gozar.
(Rafael Cueto)

 

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

 

 

 
Vico fue una ocasión
a regarla en los Viveros,
donde entrenan los toreros
que no temen al pitón.
I
De vaciar lo del riñón
en un jardín a la brava
el sentía que le andaba,
y a buscar un buen rincón
Vico fue una ocasión.
II
De la vejiga los cueros
sentía en estiraderos
y aunque estuviera prohibido,
el se dijo, yo he venido
a regarla en los Viveros.
III
En los líquidos primeros
que empiezo a desalojar,
el se vino a encontrar
entre capotes y aceros
donde entrenan los toreros.
IV
Ya después de aquel sacón
volvió con su apuración,
pensando: no te preocupes,
aquí mismo tu le tupes
que no temen al pitón.

 

Rincón del poeta , cancionero.

Al final de las cuentas viene a ser un resumen de mis canciones y poesías preferidas.

Estoy gozando de una libertad exuberante, fantástica, que sólo llega cuando estamos dispuesto a aceptar la soledad. Puedo albergar cualquier idea y salir en cualquier dirección, puedo volver o abandonar, soy el único responsable de todo lo que le suceda a mi vida.

FACUNDO CABRAL

... hablaremos con Facundo
¿Tienes preguntas?

CARLOS GARDEL

 

UN PÁJARO CON CIEN PLUMAS
NO SE PUEDE MANTENER,
UN ESCRIBANO CON UNA
MANTIENE CASA, MUJER,
Y PUTA SI TIENE ALGUNA.

 

 

SI TODO AQUELLO ACABÓ,
SI OLVIDASTE MIS AMORES,
Y HOY RÍES Y LLORO YO,
YA REIRÉ CUANDO TU LLORES.

TENGO EN EL PECHO UNA LLAGA
QUE ME LA ABRIÓ TU DESDÉN.
ALGÚN DÍA DIOS LO HAGA,
LA SENTIRÁS TU TAMBIÉN:
TODO EN LA VIDA SE PAGA...

(Alberto Villalón)

 

CHAVELA VARGAS
... no vamos a hablar de esto otra vez: se perdió 15 años en el alcohol, salió de los infiernos, ya es una mujer grande con 82 años a cuestas, ha conocido a los borrachos más grandes del mundo, estuvo en una cárcel donde cantó ante 500 asesinos, en México en el Reclusorio Sur. Y además dijo: "No hay que negar lo que se es o lo que se fue", hablando de su historia. Porque aquellos años del infierno, los primeros años del alcohol, los recuerda con simpatía. Hoy habla de ellos con total libertad, sin miedo, y hasta con sentido del humor.

- Sí. No voy a ponerme trágica. Todo el mundo hace una tragedia de su pasado. ¿Por qué? Si yo tengo un pasado, ¿por qué voy a avergonzarme? ¡Si lo hice! Puedo decir: "¡Ay, no! Yo nunca me tomé un jerecito". No: yo era borracha perdida. Perdida. Y tuve amores, y me quisieron, y quise y luego me dejaron y ya. Todo es igual en la vida. Del amor, no se por qué uno habla tanto, si todos los amores son iguales. Con diferentes palabras, a diferentes horas, en diferentes estados de ánimo, te dicen "te amo" y otro día les duele el hígado y te dicen "te odio" y te dejan tirado en una esquina. A mí me han pasado muchas cosas muy simpáticas.

Décimas Viajeras (Pancho Camacho Morfín)

Otro güey me la disfruta,

¡ay mi madre y yo tan lejos!,
que mi mujer es tan puta
y mis hijos tan pendejos.
I
Yo viaje pa'l extranjero
pa'ganar mis dolarucos
y cruzando con mil trucos
hoy me encuentro de bracero.
Deje en México un lucero,
una deliciosa fruta,
una potranca muy bruta,
a la que yo hice mi esposa.
Muy fea se puso la cosa,
¡otro güey me la disfruta!.
II
Yo le mandaba su lana
y mis cartas amorosas.
Ella compro muchas cosas,
su buen ropero, su cama.
Hasta un cabrón en brama
que enseñaba los pellejos,
le quito sus trapos viejos
y le puso ropa nueva;
lo tiene echando la güeva,
¡Ay mi madre y yo tan lejos!.
III
Quien sa'que'staba pensando
si no mas las puras fallas;
ella rogó: ¡no te vayas!,
entre si dijo: ¡quedando!.
Que ya me andaba engañando
con el güey que la disfruta.
Quizá no hubiera disputa
si se portara discreta,
mas todos saben la neta:
¡que mi mujer es tan puta!.
IV
Si no más me lo imagino,
mis pensamientos son negros.
Mi yerno le dicen mis suegros,
tío le dice un sobrino.
¿Y yo...?, de buey en camino
todavía estoy re lejos,
se me arrugan los pellejos
de la cara hasta los codos.
Cuidénmela les dije a todos
y mis hijos tan pendejos.
 Gracias Pancho por permitirme publicarlas (Peyo)

LA CLEPTÓMANA

Era una cleptómana de bellas fruslerías,
robaba con un goce de estética emoción.
Linda fascinadora de cuyas fechorías
jamás supo el severo juzgado de instrucción.

La sorprendí una tarde en un comercio antiguo
hurtando un caprichoso frasquito de cristal
que tuvo esencias raras, y en un mirar ambiguo
relampagueó un oculto destello de ideal.

Se hizo mi camarada para cosas secretas,
cosas que solo saben mujeres y poetas,
pero llegó a tal punto su indómita afición
que perturbó la calma de mis serenos días.

Era una cleptómana de bellas fruslerías
y sin embargo quiso robarme el corazón.
(Agustín Acosta)


"Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría"

 

 

 

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