Ilustración guitarra morisca, guitarra
latina, vihuela y laúd (de izquierda a derecha)
Desde el siglo XIII, aproximadamente, guitarras, laúdes y vihuelas se convertirán en los instrumentos de cuerda predominantes en los escenarios cortesanos y serán utilizados indistintamente por los músicos de la época durante mucho tiempo. La progresiva independencia de la música instrumental respecto del canto en los ambientes cultos favorecerá el abandono de la púa en favor del uso de los dedos, con objeto de permitir un mayor desarrollo del punteado. Esto motivará que los músicos se decanten a partir del siglo XV por las superiores posibilidades técnicas del laúd y la vihuela en detrimento de las guitarras, que serán relegadas al uso popular.
Como ya conocemos, el laúd fue introducido en España por los árabes y se convirtió en el instrumento por excelencia de la cultura hispano-musulmana. Su cuerpo era abombado y contaba entonces con cinco cuerdas de metal, aunque con el transcurso de la Edad Media y su paso por manos cristianas su diseño se adaptó al estilo europeo y se le implantaron los típicos órdenes dobles, que irán creciendo en número en siglos posteriores. Gracias al mestizaje musical y el intercambio de instrumentos que tuvo lugar entre las culturas hispanas medievales, el sonido suave y exquisito del laúd triunfó también en los reinos cristianos, sobre todo durante el siglo XV. En esa época, el laúd fijará los primeros cimientos de la técnica del punteado, aunque desgraciadamente, los crecientes prejuicios religiosos contra todo lo que tuviera sabor oriental truncaron bruscamente su evolución y redujeron cada vez más su presencia en España. Por fortuna, la llegada del laúd árabe a Europa le permitió continuar progresando artísticamente y convertirse desde el Renacimiento en el instrumento de cuerda preferido por la aristocracia del continente para la música de cámara.
El que no tuvo tanta suerte fue el segundo de los instrumentos de cuerda de procedencia árabe, la guitarra morisca, que podría considerarse como un modelo hispano-musulmán del laúd con un mástil más alargado. Aunque su popularidad fue considerable en los reinos hispanos durante gran parte de la Edad Media, su limitado desarrollo técnico, - contaba con sólo tres cuerdas que se rasgueaban para acompañar canciones -, y su origen musulmán le condenaron a una rápida desaparición en el siglo XV sin el consuelo siquiera de triunfar en Europa como el laúd.
Por su parte, la otra guitarra de la España medieval, la
guitarra latina, consiguió salvarse de la "hoguera" gracias a su apelativo y
a sus líneas occidentalizadas, a pesar de que la influencia musulmana fue
considerable en su formación y de que en sus inicios presentaba una apariencia
tan cercana a la guitarra morisca como a la vihuela (ver ilustración). Pero una
vez que los prejuicios religiosos marginaron a los instrumentos de origen
musulmán en los reinos cristianos, la guitarra no necesitó el apellido
latina para diferenciarse de la morisca y se le conoció a partir de
entonces como guitarra a secas, añadiéndole si acaso "de cuatro órdenes",
en referencia al número de pares de cuerdas con el que contaba. Con el paso del
tiempo, además, la guitarra fue redondeando su caja en forma de ocho y refinando
su construcción hasta adquirir hacia el siglo XV el aspecto de la guitarra
moderna, aunque todavía con un tamaño pequeño, la boca cubierta con marquetería
y las escotaduras poco pronunciadas. Y como la música española ejercía en la
época una considerable influencia en Europa, la guitarra se difundió en gran
parte del continente desplazando a otros instrumentos parecidos que habían
surgido en la Edad Media y dando paso a nuevos modelos como la guitarre
Rizzio francesa o la chitarra battente
italiana, que tenía el fondo de la caja ligeramente abombado. En consecuencia,
se puede decir que la forma básica de la guitarra española, tal y como la
conocemos en nuestros días, surgió en el siglo XV en España como evolución de la
guitarra latina, a pesar de que no será conocida de forma generalizada con
el nombre de guitarra española hasta el siglo XVII, en que se produjo su
explosión artística en toda Europa.
Pero antes de que esto sucediera, es importante hablar del
cuarto de los instrumentos de cuerda más utilizados en los últimos siglos de la
Edad Media, la vihuela
, cuyas aportaciones
musicales durante el Renacimiento serán fundamentales para el progreso artístico
de la guitarra.
Notas:
(1) - En la época, y hasta prácticamente el siglo XVIII, los instrumentos de cuerda con mástil llevaban dos cuerdas juntas por cada línea (excepto normalmente la cuerda más grave, conocida como prima) que se pulsaban a la vez. Por otro lado, las cuerdas se punteaban con el extremo de plumas de aves, llamados plectros, del mismo modo que se utiliza la púa en la actualidad.