La trayectoria de Totoyo Millares no deja
lugar a dudas; desde su nacimiento en el seno de una familia de poetas y
músicos, la creación del primer método de timple con tan solo diez años y la
primera academia de timple del archipiélago, paseando durante toda su vida su
origen isleño y el timple por todo el mundo y dejando constancia sonora de su
quehacer en mas de 80 discos.
Sus enseñanzas han llegado a todas los estratos de la sociedad, desde los más
humildes hasta los más relevantes personajes de las artes y las ciencias como
Rafael Alberti, Pablo Picasso, Martín Chirino, Alfredo Kraus, Alicia de la
Rocha, María Dolores Pradera, Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune, Saulo Torón,
María Callas, Winston Churchill, Ava Gardner, Gregory Peck, Paul Newman y un
largo etcétera, hasta completar una lista de más de 45.000 alumnos.
Millares,
nacido en Las Palmas en 1935 y creador del primer método de timple por
música y cifra, ha visto cómo el Centro de la Cultura Popular Canaria y la
Mancomunidad de Municipios de las Medianías de Gran Canaria han editado
una "Antología del timple" en la que se recupera
una grabación de 1979 que estaba descatalogada.
El timple le ha
ayudado a conocer a las personalidades que pasaban por Canarias y un joven
Totoyo Millares de 17 años dio clases del instrumento durante un fin de
semana a Ava Gardner, ante la que quedó "mudo" por su belleza "asombrosa".
Era costumbre del Cabildo de Gran Canaria regalar un timple a los
visitantes, entre ellos Gregory Peck, que rodó en la isla "Moby
Dick", a las órdenes de John Huston, y a quien Millares
recuerda como "muy desagradable, estirado, engreído y prepotente". Maestro. Totoyo Millares, una vida dedicada a nuestro instrumento.
José A. Neketan
Las Palmas de Gran Canaria
- A mí eso me ha llenado de satisfacción. Saber que figuras como esta gente, que son grandes tocadores del timple, de una gran calidad y que además están consagradísimos, que reconozcan quién fue el que empezó con esto, la fuente de la que bebieron, pues me llena de orgullo. Creo que me merezco un respeto por lo menos. Como mínimo pido un respeto, no pido otra cosa. Y ese respeto se traduce en un homenaje como este tan entrañable. Yo me he sentido en las nubes. Tenía la autoestima debajo del zapato de tantas injusticias y tantas cosas que he vivido, y ver que esta gente se suma al homenaje y hacerlo como lo hicieron, con un cariño tremendo, pues es emocionante. Estaba en una nube. Me parecía que no estaba aquí. Creí que estaba en Cuba, Brasil, Uruguay… donde me hacían los homenajes. Que me lo hicieran aquí me parecía rarísimo.
- ¿Por qué no se ve a Totoyo tocando en los escenarios de Canarias?
- Llevo mucho tiempo sin tocar. No sé... es que he pasado por tantas cosas y vivido tantas injusticias y tanta puñeta. La vida me ha hecho mucho daño. Parece que hay mucha gente que no le ha gustado que haga cosas. No he tenido la suerte que han tenido estos nuevos timplistas, cosa que me alegra. No han pasado por el calvario por el que yo pasé. A veces sentía humillación cuando tocaba el timple porque la gente no te miraba como lo hace hoy, que te respeta, aunque, cuando ellos salieron, a Casimiro Camacho y a mí ya nos respetaban. Pero recuerdo cuando me decían rasgueándose la barriga, «oye tú, ¿todavía estás tocando eso?», pero de una forma despectiva, como diciendo este es un pobre desgraciado. Te miraban con desprecio, sobre todo la clase alta, y aquello me jodía más que el carajo. Me sentía humillado, y yo decía, «yo sigo, y a este timple lo van a respetar porque lo voy a convertir en un instrumento de conciertos». Hasta que actué en el teatro Pérez Galdós, Tenerife y en veinte mil sitios por las Islas, y después fui a la península. No fui a Cuba, cuando estaba Batista, porque había que afiliarse a Falange, y no fui. Pero mira, el primer concierto que se dio de timple en la Península fue en la Plaza de Toros de Alicante. Y luego fui a Madrid y otros sitios. No salí más porque no podía. No habían medios ni forma. Tuve la suerte de ir en un viaje que se hizo para tocar en Italia, y allí también toqué el timple, y luego ya seguí, Moscú, Inglaterra, Francia y así por todos lados.
- ¿Se le queda alguna cosa pendiente que hacer?
- Sí, meter el timple en el colegio, que eso era muy importante para mí y que aún no se ha conseguido. Eso lo consiguió hacer con la balalaika un director en Rusia y logró hacer una orquesta que sonaba de forma impresionante. Quizás eso fue lo que indujo a pensar que por qué no hacíamos una orquesta de timple aquí.
- ¿Está asegurado el futuro de nuestro instrumento?
- El timple hoy está en buenas manos. Yo he hecho lo que he podido. He sembrado bien la semilla porque yo el timple… es que son sesenta años... Lo he llevado por todo el mundo. Se lo he presentado a mucha gente, Rafael Alberti, Pablo Picasso, Gregory Peck, Churchill, Ava Gadner, Onassis, … Ya yo hice mi tarea y creo que lo he hecho bien. He sacado el timple de la nada, que era sólo un instrumento de juergas. Es como siempre se ha dicho, que Andrés Segovia sacó la guitarra de las tabernas. Creo que ese papel en el timple lo he jugado yo, y ahora más todavía porque ha crecido mucho. Hay músicos con una técnica desmesurada y terrible por la escuela de guitarra que tienen. Hacen con él lo que les da la gana. Ahora les toca a ellos. Son tipos geniales y además tocan muy bien. Son creadores y sensibles. Estoy feliz de que eso haya servido para algo.
- ¿Cuánto hace que no se sube a un escenario?
- Pues mira, la última vez que toqué fue en el Club Náutico, en un recital que fue un acto muy bonito porque se hicieron cosas bonitas sobre nuestra tierra. Salían buenos tocadores y de allí fui a una plaza en Guanarteme, que estaba todo el pueblo allí y me sentí muy a gusto porque estaban todos los vecinos del lugar. Pero hace mucho tiempo.
- Si diese un concierto, ¿dónde y cómo le gustaría hacerlo?
- Sabes cuál es mi sueño realmente y creo que moriré sin verlo, bueno, puede que pueda verlo, porque tengo elementos suficientes como estos timplistas nuevos, que son extraordinarios. Mi deseo es conseguir que el Gobierno, o los que manejan las perras, apoyen ese proyecto que tuve al principio de hacer la orquesta de timple. Tengo escrito un concierto para la orquesta de timple y solistas. Que no hace falta que lo haga yo. Yo puedo dirigir eso, pero que lo haga José Antonio Ramos, Domingo El Colorao o Benito Cabrera, o los tres. Ese concierto con solistas y la orquesta de timple sería el colmo porque sería volver a ver aquella orquesta rusa de balalaika.