La descendencia  europea 

          Chitarro

    

 

 

Chitarro Etimológicamente, el apelativo de timple nos ofrece una sencilla explicación que, por ende, también proporciona claves para la comprensión de sus orígenes. La voz "tiple" es harto conocida en la terminología musical y organológica. Covarrubias ("El Tesoro de la Lengua Castellana o Española" (http://www.filosofia.org/enc/aca/aca.htm) Madrid, 1611,  Sebastián de Covarrubias Orozco (1539-1613), es el primer diccionario de la lengua española. Junto con el "Diccionario de Autoridades" y el "Diccionario castellano") dice que proviene de triple "por ser la última de las tres voces". Aparece documentada en el siglo XV.

 

El marqués de Santillana (1398-1458), en Triumphete de amor, dice:

 

incessantes los discordes
de melodiosas aves,

oí sones muy suaves
triples, contras y tenores.

 

DISCANTE

 

Discante en c’’ (diseño basado en las instrucciones de la “Declaración de Instrumentos Musicales” de Juan Bermudo, 1555)
Seis ordenes, con roseta simple en madera y pergamino.
Longitud vibrante: 468mm (como recomendada por Bermudo en su “Declaración” de 1555)

Fue Bermudo uno de los más distinguidos teóricos de la música para órgano y para vihuela durante el siglo XVI. Afirma, audazmente, en algún libro suyo, que la mayoría de los organistas y vihuelistas de su tiempo no sabían tocar en el monocordio o en la vihuela las obras de los maestros polifonistas.

En 1540, publica Bermudo su Declaración de instrumentos musicales, obra en la cual pueden apreciarse los progresos de la técnica instrumental coetánea.

Chitarra battente de cinco ordenesUn año más tarde publica su libro titulado "Arte Tripharia". El término "tripharia" se refiere a la división de los instrumentos de música, los cuales Bermudo clasifica en tres grupos: el "natural" (voz humana); el "artificial" (instrumentos de "toque", o de cuerdas); y el "intermedio" (instrumentos de "ayre", incluso el órgano).

El legado literario-teórico de este notable maestro es en verdad importante, especialmente en lo que concierne a la ejecución de los ornamentos de la línea melódica.

Afinación: c’’
Bermudo escribe que la vihuela discante, es el instrumento perfecto para tocar sus piezas (de hecho su corta longitud vibrante hace posible el tocar piezas difíciles que serían una lucha para algunos músicos, aún en una vihuela afinada en a’).
Bermudo entra en algunos detalles en su descripción de del instrumento, siendo bastante específico acerca de la exacta longitud vibrante.
Él recomienda al lector pide al lector que una las dos líneas que ha dibujado/escrito al borde de la página en orden de conocer cual es la longitud vibrante que el pretende obtener (que es 468mm).
Este instrumento posee la profundidad y claridad de sonido de sus homólogos de mayor tamaño, y de hecho sueno como los registros agudos de la vihuela

 

Gil Gómez discantaba
con unos cascabeles, y el barbero
con un discante viejo que Ilevaba.

 

Guitarra

        Todo lo cual hace pensar en un uso popular en Europa de este pequeño instrumento desde el siglo XVI. La voz discante no se utiliza en Canarias, pero sí forma parte del apelativo histórico del cuatro venezolano, para referirse a un instrumento - precursor del actual utilizado en Venezuela - que constaba de 5 cuerdas, como nuestro timple, antes de que arraigara la forma de encordar con sólo cuatro órdenes. El uso de diversos encordados era propio del siglo XVIII, donde la guitarra y la vihuela eran apelativos referidos a una familia más que a instrumentos en sí mismos. De esta forma, observamos en los antiguos tratados y obras de autores barrocos numerosas referencias a dicha pluralidad.

                                  Utilizando hasta seis maderas diferentes en su construcción, así como materiales diversos para adornos, lijas, grosores, barnizados, pegues, marquetería, cabe destacar el uso de Palo Santo de Indias o Brasil, Nogal, Ciprés o Moral, madera esta última muy difícil ya de conseguir y preferida para la caja del timple por muchos intérpretes. Elemento vivo, la madera requiere de tratamientos y envejecimientos para su secado que encierran en muchas ocasiones el secreto para un buen sonido. En cuanto a las cuerdas, tradicionalmente se utilizó nailon de pescar de diferentes tensiones, el cual ha ido siendo desplazado por encordados de manufactura industrial, con diferentes grosores y tensiones según el resultado apetecido por cada intérprete. Las clavijas de madera han ido dando paso a las de pasta y metal engarzadas en el clavijero a través de tuercas, mucho más seguras a la hora de conservar el afinado del instrumento.

 

 

El timple y sus parientes