Juan
de Bethencourt
(Grainville-la-Teinturière, Francia, 1359-?, 1442)
Navegante y explorador normando Nacido en el seno de una aristocrática familia
normanda, estuvo al servicio del duque de Anjou, de Carlos V de Francia y del
duque de Turena. Enrique III de Castilla concedió a su tío Roberto de
Braquemont el privilegio de conquistar el archipiélago canario, y éste delegó
la misión en él. Asociado con Godifer de la Salle, Juan de Bethencourt partió
de La Rochela en mayo de 1402 y un año más tarde había conquistado la isla de Lanzarote,
tras lo cual fue nombrado rey feudatario de Canarias por Enrique III.
Posteriormente conquistó Fuerteventura y, tras regresar a Francia, reanudó la
campaña conquistadora ocupando las islas de Hierro y Gomera. En 1412 entró al
servicio de Juan II, el nuevo rey de Castilla, y regresó a Francia para tomar
parte en la Guerra de los Cien Años. Durante la contienda la fortuna no le
favoreció y terminó arruinado. Acosado por sus acreedores, en 1418 vendió sus
derechos sobre las islas Canarias al conde de Niebla.
El Obispado de Rubicón no fue
el primero en Canarias ya que sobre 1345 ya existía en Gran Canaria el Obispado
de Telde fundado por mallorquines. Estos últimos, se llevaron 12 aborigenes
sobre el año 1351 para educarlos.
Se calcula que a principios de siglo la isla tenia 800 habitantes, pero despues
de las invasiones y las llevadas de isleños como esclavos, Juan de Bethencourt
solo encontro unos 300 habitantes de armas. (Existe una teoría que afirma que
Juan de Bethencourt arribo a Lanzarote antes de Julio de 1402)
Cuando Juan de Bethencourt llegó a Lanzarote
reinaba Guadarfia, hijo de Guanarame y la reina Ico, con el que llegó a un
acuerdo de paz por el cual se reconocía a Guadarfia como principe independiente
aliado a cambio de que los españoles protegieran a los isleños de los ataques
piratas. Poco después se le concedió permiso a Juan de Bethencourt para
construir un castillo que se llamaría de Rubicón.
Tras la continuidad de Juan de Bethencourt en su conquista, dejó a cargo del
castillo de Rubicón a Bertín de Berneval, el cual, viendo la llegada a la Isla
de Lobos de un barco llamado Guianda a cargo del Capitan Francisco Calvo, le
pidió 30 hombres para traerles 40 isleños de los mejores para venderlos en
Europa. A lo que Calvo contesto:
"Bertin de Berneval se apropia un derecho que no le pertenece; no se le
den oidos, ni Dios permita que los mismos amigos de los generosos Caballeros
Juan de Bethencourt, y Gadifer de la Salle cometan la traycion, o la tyrania de
despoblar este pais cautivando las reliquias de unos pobres Isleños, que se han
puesto entre sus manos, y bajo la fe de su proteccion"
Gadifer de la Salle estaba en la Isla de Lobos para cazar lobos marinos y
aprovechar sus cueros para hacer zapatos.
Al llegar otro barco a la isla de La Graciosa, el Tajamar perteneciente a
Fernando de Ordoñez, Bertin hizo la misma propuesta, pero esta vez con exito.
Avisado por los isleños el 14 de Octubre de la presencia de piratas en el
norte, Bertín los reunió en la gran Aldea y tras prometerles protección y
aprovechando la noche, apresó a 24 de los cuales solo uno pudo escapar.
Mientras en la Isla de Lobos, Gadifer llevaba ocho días sin víveres, únicamente
extendían un lienzo al sereno, que exprimían después por la mañana para
refrescar sus bocas.
Bertin por su parte, dispuso de cuantas mujeres se encontró forzandolas
brutalmente, echando la culpa de estos hechos,robos y traiciones a Gadifer.
Enrique III concedió la investidura de Reino
de Canarias a Juan de Bethencourt, después este último mandó a Gadifer a
Lanzarote para ver como iban las cosas y se encontró con el siguiente sentir
popular:
"¿Que gente es la de Europa? ¿Que Fe, que Religion pueder ser la suya,
si al mismo tiempo que nos hacen muchos elogios de su santidad, son traydores
para con nosotros y freudulentos entre si mismos? Ellos nos aseguran, que
tenemos un alma inmortal, y que procedemos todos de un mismo padre; pero al
mismo tiempo nos desprecian, como si fuesemos criaturas mas viles; nos venden
por esclavos; nos tratan de barbaros y de infieles; sin tener presente cuanto
les hemos honrado nosotros, y que no hemos faltado a ningun pacto, ni
desmentido en nada nuestro candor"
Las crispaciones llegaban a tal punto que un isleño llamado Ache, preparó el
siguiente plan viendo el debilitado reino de Guadarfia. Pactar con los
Franceses la derrota de Guadarfia y después unir todas las fuerzas de la isla
para expulsar a los europeos.
El 24 de Noviembre, Ache avisó a Gadifer de que Guadarfia se encontraba en el
Castillo de Zonzamas con 50 hombres. Gadifer cogió 20 hombres armados y tras el
amanecer atacaron el castillo, pero los isleños resitieron e hirieron a varios
europeos. Después los isleños salieron al ataque sin orden ni concierto y lo
único que encontraron fueron las flechas y espadas que acabaron con casi todos.
Gadifer hizo prisionero a Guadarfia y a Alby uno de sus mayores confidentes.
Después los condujo a donde estaban muertos los europeos y en un ataque de
colera intento degollar a Ally, pero Guadarfia le dijo:
"Ah! europeo, no seas injusto...Alby esta inocente...Alby no tuvo parte
en la desgracia de los tuyos, y yo te entrego mi cabeza, si le hallares
culpado. ¿Que mas puedo hacer que ofrecer entregarte los reos legitimos?"
Gadifer condujo a los dos prisioneros al Castillo de Rubicón. Allí Ache tuvo el
arrojo de presentarse a Guadarfia para insultarle, pero este le dijo:
Fore Trono queue... que mas o menos quiere decir "Ah! malvado
traidor"
Ache fue proclamado rey de Titheroygatra.
Para ejecutar la segunda parte de su plan, Ache pidió unos soldados para
recoger cebada para hacer pan. A poco que estos se distrajeron, intentaron
acabar con ellos sin conseguirlo. Los Franceses al enterarse capturaron a un
isleño y le cortaron la cabeza, poniendola después en una lanza en una montaña.
Guadarfia aún en prisión logró romper los grilletes y la cadena que le
sujetaba, y en el momento oportuno escapó. Al llegar donde los suyos pidió que
le trajeran a Ache y el pueblo respondio trayendole al traidor Ache ante su
presencia, la presencia del autentico Rey de Tytheroygatra.
Ache fue preso, apedreado y por último quemado en la hoguera.
En 1403 se bautizaron a 80 isleños y pasados
unos días, apareció por la Graciosa la Fragata Española con Juan de
Bethencourt, 36 soldados, 44 ballesteros y una larga cantidad de viveres y
municiones.
A mediados de Agosto apareció cerca de la Graciosa la pequeña barca en la que
habían huido los complices de Bertin de Berneval, demostrando las noticias de
que habían naufragado en las costas de Marruecos.
El primer día de Cuaresma de 1403, es bautizado Guadarfia, que al fin se rinde
ante el conquistador Bethencourt. El nombre con el que se le bautiza es Luis.
Sobre 1404 Juan de Bethencourt reunió a mas de 200 personas entre Canarios y
Europeos en lo que sería, mas o menos, las primeras Cortes Generales. Allí
dijo:
"Mis amigos y hermanos en Jesu-Christo: ¿Quien no ve que todo este
pais, y nosotros mismos hemos sido objeto de las gracias y bendiciones del Todo
Poderoso? Dios nos ha tomado por instrumentos de una obra grande. Nosotros
hemos sujetado a la verdadera Fe los barbaros de quatro hermosas Islas, y hemos
exaltado asi nuestras armas, y el nombre del Señor. Congratulemonos: y ojala
quiera este mismo Numen invisible, que ha dirigido nuestros brazos, y cortado
los laureles con que se ha coronado esta porcion de la Conquista, consumar
nuestra gloriosa obra, inspirado en nuestros corazones todos los sentimientos
de paz y caridad. Solamente os he llamado a esta Fotaleza para comunicaros
estos afectos de gratitud de que tengo penetrada el alma, y para explicaros por
mi boca las providencias que he resuelto tomar por lo concerniente al Gobierno
Politico y Economico de mis Estados. Ya sabreis que he nombrado por mi
Lugar-Teniente y Gobernador a Maciot de Bethencourt, mi pariente, a quien desde
ahora traspaso toda mi autoridad, para que en paz o en guerra manege los
negocios conforme al honor de su calidad, a la atencion que piden mis
intereses, y a la felicidad que se debe a todo el pais. ¿Podre lisongearme de
que le obedecereis, y atendereis como a quien representa mi persona y mi Casa?
Tampoco ignorais, que el Derecho a Quintos que me pertenece en las Islas, le
tengo distribuido de forma que Maciot tenga con que sostener el lustre de su
dignidad, y las Islas de Fuerteventura y Lanzarote dos Iglesias decentes para
los Oficios Divinos. Pero como no consiste la verdadera Religion en tener
grandes Templos y adornos magnificos, nada os suplico con mas ansia que el que
seais buenos Christianos, amando, temiendo, y sirviendo a Dios nuestros Señor.
Yo parto con el empeño de daros un Obispo, que vele sobre el gobierno
espiritual de esta reciente Iglesia; y puedo deciros que este es el principal
impulso que me lleva a España y a Roma. Pedid al Señor me dilate la vida hasta
conseguirlo... Y vosotros, mis amados Vasallos, grandes o pequeños, plebeyos o
nobles, si teneis alguna cosa que pedirme o advertirme; si hallais en mi
conducta de que quejaros, no receleis hablar. A todo el Mundo deseo hacer
gracia y justicia"
Llegó Juan de Bethencourt a Roma a ver a
Inocencio VII Papa de aquella epoca para pedirle el Obispado para Canarias. El
Papa quedó cautivado por las leyendas de Las Islas Afortunadas y charlo largo
tiempo con el conquistador. Después eligió a Don Alberto de Las Casas para que
erigiera bajo el titulo de San Marcial de Rubicón el Obispado de Canarias.
Juan de Bethencourt muere en 1425 a los 66
años.
La llegada del Obispo Alberto de Las Casas
fue muy comentada y gentes de todos los lugares se acercaban a ver al
representante de la Iglesia.
Tenía Guadarfia una hija joven y hermosa con la cual se unió Maciot. El nombre
de esta joven era Teguise y ese fue el nombre que dió Maciot a la aldea grande
que los Naturales llamaban Acatife.
Antes de 1414 murió Don Alberto de Las Casas al que rindieron honores por su
buena gestión al frente del Obispado de Canarias. Le sucedió un franciscano
Fray Alonso de San Lucar de Barrameda que no se presentó en las islas creando
un gran enojo en Maciot. Tras esta falta, comenzo el declive de Maciot que
opto, seguramente aconsejado por sus vasallos, por el camino de la tiranía. Se
extendio el rumor de que Juan de Bethencourt había muerto y de que Maciot no
era nadie sin su primo. Esto, la falta de Obispo y la perdida del respeto por
parte de los vasallos, hizo que Maciot comenzara a vender a sus vasallos a
Europa. Llegó un nuevo Obispo a Lanzarote, Fray Mendo de Viedma que al ver esas
injusticias pide a Maciot que recapacite, pero este hace caso omiso. Las
fechorias de Maciot llegan a oidos del Rey Don Juan II. La Corona mandó se
habilitasen en San Lucar tres embarcaciones con cuanta munición y personas
hicieran falta para hallar culpable al imprudente Maciot.
Pasamos a describir las ventas de Canarias
que se hizieron tras la llegada de las 3 embarcaciones: Maciot vende las
Canarias a Pedro Barba de Campos, luego a un Infante de Portugal y al Conde de
Niebla. Pedro Barba de Campos a Fernan Pérez de Sevilla. Fernan Pérez al mismo
Conde de Niebla. El Conde de Niebla a Guillen de Las Casas. Guillen de Las
Casas a Hernan Peraza. En este mismo tiempo el legitimo dueño y propietario
Juan de Bethencourt, dejaba en testamento Las Canarias a su hermano Reynaldos.
Pero por si fuera poco el "trapicheo" de titularidad, años mas tarde
el Rey Don Enrique IV de Castilla, donó la conquista de Canarias a Don Martin
de Atayde Gonzalez, Conde de Atouguia, por acompañar desde Portugal a Cordoba a
la Infanta Doña Juana que venía a ser Reina.
Sucede a Fray Mendo de Viedma, Don Fernando
Calvetos, Clerigo Secular.
Tras la muerte de los Peraza hereda el Estado
de Canarias Doña Ines Peraza, que al ser muy joven tuvo que buscar esposo. Y el
titulo recayó sobre Diego Garcia de Herrera. La boda se celebro en 1445.
En 1476 el pueblo de Lanzarote se revela contra Diego de Herrera y Doña Ines
por sus continuos reclutamientos de isleños para hacer la guerra a las islas
infieles y su gestión abusiba. Tal fue la rebelión, que corrían todos los
vecinos por las calles de la Villa gritando que eran vasallos de los Reyes
Católicos y que solo por ellos querían ser mandados y juzgados. Después Juan
Mayor y Juan Armas partieron a la Corte para expresar el sentimiento del pueblo
de Lanzarote. Diego de Herrera embarcó tambien detras de ellos para retenerlos,
pero cuando quedaba una jornada para Cordoba, asalta a Juan Mayor y Juan de
Armas cuatro hombres que los llevan presos a Huevar. Estos hombres eran
enviados por Pedro Garcia de Herrera, primogenito de Diego de Herrera que al
enterarse de la noticia corrió a apresar a los que marchaban a condenar a sus
padres.
Les quitaron unos pergaminos de Don Juan II y de otros Reyes en los que se
hablaba de los fueros y privilegios de la isla, los poderes del vecindario y
otros documentos útiles.
Cuando fueron puestos en libertad por el Doctor Anton Rodríguez de Lillo nunca
les fue devueltos los valiosos pergaminos. Aún así se presentaron en la Cortes
y explicaron a los monarcas que eran gentes pobres, miserables y maltratados
por sus Señores. Exponían también el alto tributo que pagaban y que solo tenían
el agua del Cielo, queso y ganado cabrío, que cuando un año cogían pan estaban
dos sin el. Que les mandaban a guardar las fortalezas de las otras islas
infieles.
La Reina mando dar a la isla de Lanzarote su Carta de amparo y Salva-Guardia, y
bienes de los vecinos. También mando a Estevan Pérez de Cabitos la gran
comisión de examinar los derechos de Diego de Herrera y Doña Inés sobre las
Canarias, de las que se intitulaban señores.
Doña Inés en venganza llenó toda la isla de tributación y de sangre. Mandó
prender a 12 vecinos de los mas alborotadores y les embargó los bienes,
papeles, títulos y escrituras. No paró aquí el castigo, la mitad de los 12
vecinos fueron arrestados y ahorcados , y la otra mitad hubiera corrido la
misma suerte si no llegar a huir a Sevilla (Pedro y Juan de Aday, Juan Ramón,
Francisco García, Bartholome Heneto y Juan Bernal) los cuales fueron atacados
por los Portugueses y desposeídos de escrituras y cartas de derechos, que
posteriormente pasaron a manos de Vizcaynos que acabaron con los Portugueses.
En 1477 se resolvió sobre el Señorío de las Afortunadas de tal manera Diego de
Herrera y su esposa recibieron cinco cuencos de maravedis, el Titulo de Condes
de la Gomera y fueron despojados de Tenerife, Canaria y La Palma. En 1485 se
ordena el traslado de la Cathedral de San Marcial de Rubicón (donde había
subsistido durante 69 años) a la nueva Iglesia de Santa Ana en la Gran Canaria,
en lo que se llamaría la Villa del Real de Las Palmas.
El 22 de Junio de 1485 muere Diego de Herrera
con casi 60 años en la isla de Fuerteventura a causa de una enfermedad grave.
Dejo 3 hijos Pedro García de Herrera, Fernan Peraza, Sancho de Herrera y dos
hijas Dña. María de Ayala, mujer de Diego de Silva, Conde de Portalegre y Dña.
Constanza Sarmiento, mujer de Pedro Fernández de Saavedra, hijo del Mariscal de
Zahara. Pedro García de Herrera, aunque era el primogénito fue desheredado. A
Sancho de Herrera se adjudicaron cinco partes de doce sobre la renta y
jurisdicción sobre las dos Islas Grandes de Lanzarote y Fuerteventura con las
cuatro pequeñas Alegranza, Graciosa, Lobos y Santa Clara. A Dña. María de Ayala
otras cuatro partes. A Dña. Constanza Sarmiento las otras tres restantes. Y a
Fernan Peraza, que era el predilecto de su madre Doña Inés, se le asigno las
islas de Gomera e Hierro. Este último murió de manos de los isleños de la
Gomera por sus malos tratos para con ellos. Tras la muerte de Sancho de Herrera
pasa el Gobierno de Lanzarote a manos de su hija Doña Constanza Sarmiento y
Pedro Fernández de Saavedra el Mozo su yerno.